Recuerdo para una muerta; por Keith Luger [Miguel Oliveros Tovar];
ilustración de la cubierta, ¿?. Barcelona: Bruguera, diciembre 1962. Colección:
Punto rojo; nº 36
Género | materias:
Policiaca | intriga/asesinato/truhanes
Novena entrega de Don Miguel
en esta colección.
Otra brillante historia que el maestro Luger nos
brinda. El tono humorístico/sarcástico
es especialmente notable en esta entrega hasta el punto que cualquier
lector podría confundir esta novela con
una de Peter Debry y eso son palabras mayores, pues Debry es todo un referente
en materia de bolsilibros. Una historia con la que no te vas a aburrir ni un
momento, ya desde la escena inicial comienzan los problemas para nuestra pareja
de pillos protagonistas, Mike y King, a su oficina en Nueva York van a
aterrizar dos sicarios de un capo de la mafia al que tiempo atrás habían
vendido una maquina que supuestamente transforma el agua del mar en petróleo,
evidentemente estos dos sicarios no traen unas intenciones amistosas, Mike y King conseguirán huir de la oficina tras
una pequeña lucha. Pero fuera del edificio les esperan más sicarios, para
tratar de evadirlos, nuestros
protagonistas deciden ocultarse en un
teatro cercano donde asisten a un número de magia muy llamativo para la época, en el cual un mago, que hace llamarse
Lucifer, corta por la mitad a una bella chica y luego la vuelve a unir. Justo
cuando el número finaliza los sicarios entran en el teatro y fuerzan a Mike y
King a huir por la parte trasera. Allí encuentran el vehículo del mago Lucifer,
el cual no dudan en robar para huir de la ciudad y poner a salvo su
pellejo. Pero esto no pondrá fin a sus
problemas, mas adelante deciden parar en un motel de carretera a pasar la noche
y es justo entonces cuando deciden registrar las maletas que iban en el coche,
así descubrirán que una de las maletas contiene miembros humanos femeninos
perfectamente seccionados, dos pies y dos manos concretamente, de nuevo una
escena cargada de humor hace que el tipo del motel encargado de asignar las
habitaciones vea tales miembros, algo que nuevamente fuerza a nuestra pareja protagonista a salir huyendo a toda velocidad antes de que
llegué la policía. Lo que Luger nos
plantea a partir de este punto es una historia de investigación por parte de
los dos pillos para tratar de descubrir quien o quienes son los responsables de
haber cometido tales mutilaciones y así poder demostrar su inocencia puesto que
si fueran apresados por la policía en ese momento todas las pruebas apuntarían
hacia ellos como culpables. En estos
compases finales el maestro vuelve a dar
muestra de su buen oficio y nos
ofrece una buena investigación y un interesante
desenlace rubricando con ello una entrega muy destacable.
La nota para esta ocasión es 4.5 sobre 5 porque la pareja de trúhanes me
han conseguido divertir y entretener como pocas veces.
J. M. León
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