Al margen del horror (Mikky Roberts)

 




Al margen del horror; por Mikky Roberts  [Miguel María Astraín Bada]; ilustración de la cubierta, ¿??????. Barcelona: Bruguera, junio 1962. Colección: Punto rojo; nº 8

⭐⭐⭐⭐


Segunda aportación de este autor  a la colección  Punto Rojo. Un autor del que no se suele hablar demasiado y creo entender el por qué.  Si uno hace un poco de investigación para chequear las entregas que aportó a las diferentes colecciones de bruguera, la respuesta a su desconocimiento es comprensible, sus entregas son números bajos difíciles de encontrar,  así por ejemplo en la colección punto rojo colaboró con 11 aportaciones  siendo la última de ellas  el 136 “Voces de muerte”; y la cosa no mejora para la colección servicio secreto donde tiene un total de 23 aportaciones, 20 de ellas por debajo del número 800 y sólo 3 entre el 800 y el 1000, que tampoco son fáciles de conseguir en una colección que llegó a contar con casi 1.800 entregas.  Yo mismo, después de más de 12 años en el mundo del coleccionismo apenas tengo un puñado de novelas de la colección punto rojo  en la franja entre el 1 y el 200; y lo mismo se aplica para la colección de servicio secreto del 1 al 800, con lo cual doy fe de lo difícil que es tener acceso a las novelas de este señor. Afortunadamente, gracias a iniciativas de reimpresión como las de la entidad ACHAB, son un poco mas accesibles.
El marco para esta historia es un pequeño pueblo en el norte de Escocia, cerca de Aboyne, nos situamos en un típico castillo medieval  muy cerca de la costa.  Hasta allí acaban  de llegar nuestros protagonistas,  todo un grupo de rodaje que vienen a filmar el próximo gran éxito de taquilla, “Suspense”.  Y cuando digo todo el grupo es todo el grupo, el director, Max, su joven prometida y primera actriz, la bellísima pelirroja Lorene con un cuerpazo que quita el hipo, el principal actor Eddie, el jefe de producción Frank Taylor, Marion Turner y Mirna Davor las dos actrices secundarias, Steve el cámara, Doris Simpson la linda y dulce secretaria y el protagonista y jefe de publicidad Joe Wilmman.  
Nada mas llegar al castillo, el dueño, Keith largs,  les plantea el primer problema, nadie le ha informado de su llegada y mucho menos de su estancia durante cinco semanas para rodar una película. Al parecer el secretario de Keith que había hecho el contrato con Frank había tomado el anticipo de diez mil dólares y se había esfumado. Keith Largs se muestra reacio a granjearles  la estancia poniendo todo tipo de trabas y Max, el director, tiene que hacer uso de amenazarlo con pedir indemnización si no cumple el contrato, al final Keith Largs se ve obligado a admitirlos como huéspedes por lo que dure la grabación, no sin antes advertirles de que no se hace responsable de lo que pueda pasarles en el castillo, haciendo referencia a no se que fuerzas oscuras.
Poco tardará  Joe Wilmman,  haciendo buen uso de aplicar vista y oído, en enterarse de algunos trapos sucios de sus compañeros. Para empezar Frank está chantajeando a Lorene para que deje a Max y vuelva con él, coaccionándola con ciertos documentos, al parecer entre Frank y Max existe una mala relación. Por otro lado Lorene parece estar utilizando a Eddie a cambio de presuntamente “favores sexuales”.  Mientras tanto Mirna esta intentando echarle la pata encima a Max buscando convertirse en la actriz principal, y por su parte Marion está intentando acostarse con Joe Wilmman pero a Joe quien le hace tilín es la Dulce Doris. 
Con todo este trasfondo de cosas que hace sospechar de todos y poco antes de la hora de dormir, se oye un grito, rápidamente acude Joe para encontrarse que Doris yace en el suelo inconsciente fruto de una fuerte impresión. Cuando la chica se repone les explica que ha visto una calavera flotando en el pasillo. Mas tarde Joe librará una batalla muy peculiar con una armadura. Y todavía antes de irse a dormir alguien mas grita, cuando acuden al lugar del que procede el grito, la habitación de Frank Taylor, podrán ver el esqueleto del cadáver de Frank dentro de la bañera llena de ácido sulfúrico. Tras la aparición del cadáver se deciden a llamar a la policía pero alguien ha cortado la comunicación telefónica.  
El autor, a través de los ojos de Joe Wilmman nos guiará por este relato para descubrir quien es el asesino donde cualquiera puede ser el culpable o culpables y cuales son los secretos misteriosos que oculta este castillo y su no menos misterioso dueño Keith Largs. 
Curiosamente en las dos lecturas de este autor he podido constatar que da una fuerte  importancia al apartado de  las relaciones sentimentales, con un buen puñado de escenas que claramente  transmiten una tensión sexual y otras de amor tierno y puro. El esquema siempre es el mismo, típico  galán caballeroso y protector pero  que también sabe ser duro e inteligente cuando se tercia,  con un gran atractivo  para todas las chicas que aparecen en la historia y que parecen ir tras él bebiéndose los vientos. A la mayoría, “las frescas”, las procura rechazar  con amabilidad y tacto, mientras que de la chica “bien” se enamora perdidamente.  Se que se trata de un detalle  de muy poca relevancia pero es curioso si lo comparamos por ejemplo con el estilo de Silver Kane, que es diametralmente opuesto, donde el protagonista prácticamente embiste a toda chica que se le pone por delante como si fuera un miura y tan fácil resulta acabar en la cama. Este componente  casi romántico es manejado por el autor  con maestría de forma que enriquece la historia de forma positiva,  por ejemplo añadiendo motivos de sospecha  sobre tal o cual personaje por celos, por despecho, por venganza, etc…. Además Mikky Roberts  parece saber ofrecer la dosis adecuada de este elemento para que no pueda confundirse nunca con una novela romántica y siempre sea superior el apartado  policial o de suspense y misterio, como en la presente historia. 
La novela que parece sacada de la colección Selección Terror, ofrece algunos de los tópicos que uno pueda haberse encontrado ya en otras tantas historias de dicha colección, un castillo antiguo que parece habitado por espíritus maléficos, calaveras que flotan en medio de un pasillo a media noche, un anfitrión que parece tener poderes hipnóticos y conocimientos espiritistas, líneas telefónicas que son cortadas cuando se va a llamar a la policía, cadáveres de gente muerta que luego no esta tan muerta, etc… pero todo está narrado y enlazado  con oficio  y ha conseguido mantenerme pegado a sus páginas capítulo tras capítulo con ganas de averiguar que iba a pasar a continuación. 
A pesar de tratarse de una entrega de suspense y misterio tampoco ha faltado una buena  ración de “mamporros”, otro punto a favor de la historia  que ameniza la lectura de este modo, además unas escenas de lucha bastante bien recreadas, dicho sea de paso. Y ya que tocamos el tema de las escenas de lucha, otra cosa que también me complace  de esta entrega es que el protagonista da pero también recibe, algo que siempre agradezco porque los protagonistas que acaban sin un rasguño parecen inhumanos. Y no puedo terminar esta reseña sin mencionar la estupenda escena que sale en la portada que ha sido extraída de un pasaje concreto de la historia...muy curiosa.  
Por todos estos motivos esta entrega me parece de mayor nivel que la 651 “Una estrella con problemas” de SS que es la otra que he podido leer de este autor. Mi nota para esta ocasión es un 4 sobre 5, espero poder encontrar mas novelas de Roberts en punto rojo en un futuro cercano.

Jose M. León 


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