¡Matad, muertos, matad! (Burton Hare)
Autor: Burton Hare (José María Lliró Olivé)
Año: 1992 (original de 1975)
Nº 27 de "Selección Terror" (Ediciones B)
Portada: ?
ARGUMENTO
Dos delincuentes americanos han comprado un viejo y abandonado castillo en Inglaterra para ocultarse un tiempo con el botín de su último robo. Sin embargo, pronto aparecerán los contratiempos con la llegada de tres jóvenes que quieren resguardarse de la tormenta. Pero lo peor está por llegar, cuando van ocurriendo fenómenos de difícil explicación, hasta que una de las chicas es atacada por algo o alguien...
OPINIÓN
El argumento de esta novela es tan parecido a otro del autor que, al comenzar a leerla, he tenido que revisar la otra novela (ver "El templo de Satán") porque he sospechado que se trataba de la misma con distinto título, ya que triquiñuelas así eran bastante frecuentes en este autor. No es la misma novela, pero el parecido es más que evidente.
Esta, igual que aquella, tiene un argumento sencillo; un pequeño grupo de personajes en un castillo maldito. Si pasamos por alto la endeble y un poco absurda excusa argumental en la que se sustenta, como es eso de que unos delincuentes americanos compren un castillo en Inglaterra para "desaparecer" en él durante un tiempo con el botín de su último golpe. pues la novela es un entretenido divertimento que seguramente gustará a los aficionados a este género. También hay que decir que resulta chocante que el personaje de el jorobado, que ha tenido bastante protagonismo durante la novela, desaparezca en los últimos capítulos y ya no sepamos nada de él. Está claro que, en la premura por concluir la novela, el autor se olvidó del personaje.
Burton Hare es un autor que, incluso en sus novelas más modestas como esta, sabe darle cierta dignidad al conjunto, por lo que creo se merece un aprobado.
La portada, con esa momia, como es costumbre no acierta con el contenido, ya que los muertos de la novela son unos guerreros medievales. Aquí tenemos la portada que tendría que haber sido y nunca fue. En ella se refleja el momento en el que uno de los delincuentes presencia la resurrección de uno de los muertos en la cripta del castillo, donde ha escondido las maletas con el producto de sus fechorías.








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