La amazona (Arnaldo Visconti)

 



Autor: Arnaldo Visconti (Pedro Víctor Debrigode)

Año: 1947

Nº 53 de "El Pirata Negro" (Bruguera)

Portada: Provensal






ARGUMENTO

Gabrielle, la indómita hija de Diego Lucientes, desprecia a todos los galanes que intentan entablar relaciones con ella, pues los considera cursis y blandos. Pero cuando aparece Cheij Khan, el exótico y apuesto hijo del Pirata Negro, cambia radicalmente de opinión respecto al sexo opuesto. La joven amazona no puede imaginar que este a llegado hasta ella con unas intenciones oscuras ocultas... 


OPINIÓN

Con esta novela, en la que no aparece el Pirata Negro, volvemos de nuevo con su hijo perdido. Así pues, los protagonistas de esta entrega son este último, el gran amigo del Pirata Negro, Diego Lucientes, y la hija de este, Gabrielle.
Aunque la novela tiende de vez en cuando a una cursilería bastante indigesta y trasnochada en algunos diálogos entre enamorados, y encontramos alguna de esas extrañas "casualidades" tan habituales en la literatura popular, (1) las virtudes del relato pesan más que los defectos, por lo que el resultado final es una bastante disfrutable novela donde se van tejiendo los hilos para el deseado reencuentro entre Carlos Lezama y su hijo perdido. Un personaje, este último, que el autor ha mimado especialmente, resultando realmente fascinante. Aunque también los otros dos compañeros de argumento están muy bien perfilados. Seguramente, en el próximo título llegará a Francia Carlos Lezama, después de recibir la preocupada carta de Lucientes en la que le hace participe de su preocupación por el enamoramiento de su hija con el exótico Cheij Khan, del que no se acaba de fiar.
La portada, con la amazona Gabrielle, se me antoja bastante ridícula con esa pinta de "mosquetera" (me da a mí que el artista se ha inspirado en alguna escena/actriz clásica del cine, igual que en otras portadas). Más cercana al personaje y, por que no decirlo, más atractiva visualmente, es la imagen inspirada en Gabrielle de aquí abajo.

(1) Si ya es casualidad que precisamente Cheij Khan escuche la conversación en la que planean matar a Diego Lucientes, más tonto si cabe es que los asesinos estén planeando su crimen en una taberna a voz en grito, como si planear un asesinato fuera la cosa más normal y legal del mundo...

Gabrielle Lucientes
 
Diego Lucientes









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